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El día de venganza de Dios
Los tiempos finales, que anunciaron los profetas del Antiguo Testamento, inician con la manifestación del Mesías. Tenga en cuenta, que Israel espera que su Mesías los llevará a ser cabeza de las demás naciones, y sobre todo que manifestará la venganza que se pidió en el libro de Lamentaciones.
Los Judíos, después de la destrucción que causo el imperio de Asiría a las diez tribus del Norte de Israel, y el imperio Babilonio a las dos tribus del sur (Judá). Comprendieron en lo dicho por los profetas del exilio y del post-exilio, que Dios vendría a castigar a las naciones. Lea las siguientes referencias para que se entere sobre lo que ellos escucharon. (Is 63:1-4; 62:1-2; 66:14; Mlq 4:1-3).
Cuando empezamos a leer el Nuevo Testamento, en sus primeras páginas de Mateo, nos topamos con Juan el Bautista (Capítulos 3-4), anunciando que está por llegar el heredero al trono de David, considerado el Mesías o Cristo. El que salva a Israel del yugo de las Naciones, en especial de Roma, que es el imperio del momento. La descripción de Juan sobre el Mesías es de un hombre rudo, y con actitud condenatoria hacía los malos.
Los Fariseos, que es un grupo estudioso de la ley y los profetas, entienden en el mensaje del Bautista, un juicio sin tregua para los enemigos de Israel. Sin embargo, Lucas al narrar la interpretación de Jesús, el Cristo, sobre los profetas del Antiguo Testamento da a entender algo totalmente opuesto.
En la sinagoga, se acostumbra que un asistente leyera unos versículos de uno de los profetas y luego explicará. Jesús elige al profeta Isaías, y lee en el capítulo
Ahora escuche esto, cuando comparamos Lucas 4:18-19 con el contenido de Isaías 61:1-2, nos damos cuenta que en la lectura de Jesús se quedo sin leer esta frase:
Los profetas habían dicho, que Dios mismo vendría a dar el pago a los pecadores, hasta Juan que es el último profeta, así lo confirma; entonces ¿qué pasó que Jesús no leyó esa parte tan esperada por los Judíos? La respuesta es simple: cambio de planes divinos. Dios en vez de castigar a los romanos y demás naciones les dará la revelación de su Palabra para que sean salvos. Escuchemos las palabras de un testigo, que recibió la revelación:
¿Mientras este romano expresa esto que dicen los judíos?
Ahora bien, hay algo todavía mas bochornoso que pasó, después que Jesús hizo la interpretación de Isaías 61:1-2. Jesús dijo en su explicación que esa escritura se cumplía en él. A los asistentes les cuadraba el texto, pero dudaban que se cumpliera en el hijo de José; Por lo que algunos de ellos preguntaban ¿No es este el hijo de José? (Lc 4:22) Es muy posible que con esta pregunta, estén poniendo en duda la procedencia de Jesús, pues para algunos era un hijo bastardo. Nosotros sabemos que Jesús no era hijo de José. De todas maneras, Jesús respondió a esa pregunta, diciendo:
Sin embargo, lo mas fuerte de la explicación de Jesús no es la duda sobre él, sino lo que dijo después, leamos lo que expresó:
¡Ohhh!, esto sí que ha sido un insulto para ellos. Era sal a la herida, pues era mostrar que Dios había favorecido a Sidon y Siria por encima de ellos. Con esto, entendieron, por qué Jesús no había leído la ultima frase del profetas Isaías: “el día de venganza del Dios nuestro”. A los ojos de ellos, Jesús no va cobrar venganza, él va a favorecer a los impíos pecadores de otras naciones por encima de ellos. Ante esto, se indispusieron demasiado, así lo narra Lucas:
Ese día, a Jesús no le salieron bien las cosas, su predicación no sacó amenes, sino miradas cargadas de odio; Él leyó un proyecto de paz universal a los judíos, ellos insisten en la exclusividad de un reino solo para ellos, es algo innegociable para los hijos de Jacob. Por tal razón, desde la sinagoga misma, lugar de enseñanza y reposo israelita, se levantan todos como un solo ejército, sacan a Jesús de su ciudad, y lo llevan a la cumbre del monte, monte que servía de cimiento a la ciudad y cumbre que permitía divisar todos los reinos del mundo que le serían entregado a los judíos por su “verdadero ungido”.
Jesús ha fracasado en su intento, su proyecto de paz universal no es acogido por los judíos ¿Qué camino le queda? El del martirio. Jesús subirá a Jerusalén, los principales de la nación judía lo sentencian a muerte, por insistir en un proyecto que echa a perder el proyecto de exclusividad judía. El evangelio de Juan, nos presenta un cuadro narrativo, sobre la discusión en torno al proyecto de Jesús: Leamos sobre la decisión de los sacerdotes y fariseos:
La suerte de Jesús fue echada ese día, aunque él ya lo sabía. Él estaba dispuesto a correr el riesgo, para hacer apertura a la salvación de todos los seres humanos. Así que Jesús fundo su reino universal, con base en su propia vida. Al morir crucificado, nos enseñó, que la venganza que tanto se promueve en este mundo, debe ser rechazada, para ofrecer el perdón de los pecados a quienes nos han hecho daño. La visión judía, de ser el Reino exclusivo de Jehová es rechazado; ese quedó sepultado en la misma tumba donde Jesús fue enterrado. Jesús se levantó, pero el proyecto político de roma y el religioso judío, yacen todavía allí.
El golpe de Jesús es tan certero a los reinos de este mundo, que hoy, mientras escribo, los gobiernos del mundo, saben que no tienen nada fijo, que no tienen la capacidad para mantener sus reinos en pie. Amado, hermano, no podrán levantarlos, porque esta roca, ha caído y los ha desmenuzado. Mas bien miremos lo que dice Daniel, para que nos gocemos, y digo gocemos, porque usted y yo estamos en el reino de Cristo: